¿Y si hablamos de ellos? Etiqueta masculina para un Evento

¿Qué me pongo para ir a…?    Veamos que esta frase no solo es patrimonio femenino..

 

Al hablar de la vestimenta masculina lo primero que pensamos es que es más sencilla y no hay tanto que elegir; pero no es así. Si hablamos de cómo debemos  de vestir para asistir a un evento, tenemos  que tener en cuenta distintos factores: la hora del día en que se celebre, el lugar y el tipo de evento que sea. Por supuesto si tiene código de vestimenta debemos seguir el mismo. El hombre también tiene su etiqueta, y debe tenerla en cuenta a la hora de asistir a un evento para acudir de forma adecuada; así podemos elegir entre el uso de las siguientes prendas: el Chaqué, el Frac y el Esmoquin.

Fuente: Casilda se casa

 

Chaqué

El origen de esta prenda data del siglo XIX cuando la Corte Británica lo utilizaba para montar a caballo; hoy en día, es un atuendo adecuado para ceremonias como pueden ser bodas.

 

Es la prenda más adecuada para utilizar en un evento de día y hasta el atardecer. Podemos elegir entre usar chaqué de color negro o gris, siendo el más ceremonioso el negro.

El Chaqué se compone de las siguientes prendas:

  • Camisa: blanca bien almidonada de hilo o popelin, con doble puño para gemelos.
  • Corbata: de color gris y preferentemente de seda a la que se le realiza el nudo Windsor, puede adornarse con un alfiler con cabeza de perla. Las corbatas pueden ser lisas, estampadas, de rayas… no tienen ninguna condición especial, aunque siempre deben ser de seda o de hilo, nunca de lana ni de punto.
  • Chaleco: gris de corte clásico y con una fila de botones. En caso de funerales ha de ser negro y en caso de bodas blanco en seda piqué. Hoy en día también se usan otros colores de chalecos; además de usar chalecos cruzados y con tres botones o más.
  • Pantalón: en color gris o negro con finas rayas verticales y corte clásico.
  • Calcetines de color negro de hilo o seda.
  • Zapatos: negros, lisos y de piel preferiblemente con cordones y mates o con poco brillo, nunca de charol.
  • Chaqueta: tipo levita con faldones separados en la parte delantera y solapas clásicas; puede ser negra o gris marengo.
  • Sombrero: actualmente su uso ya no es frecuente, pero si se usa será de copa en color negro o gris.
  • Guantes: de vestir en color gris y de ante o piel; aunque son poco utilizados
  • El pañuelo: es la guinda del pastel, el detalle final que hará que el novio esté impecableel día de su boda. Lo más habitual es decantarse por el clásico pañuelo de hilo blanco, bordado con las iniciales del novio, y también se puede bordar como detalle más personalizado la fecha del día de la boda. Para los más atrevidos los pañuelos de seda estampados son la elección perfecta, combinados o haciendo contraste con el chaleco y corbata, es el toque final que dará al novio el toque de perfección al chaqué.

 

El protocolo para el uso del chaqué

En el caso de las bodas es el novio quien marca como deben ir el resto de invitados. Si el novio decide llevar chaqué, también lo deberán llevar los testigos y el padrino. Si por el contrario el novio no lo lleva, la tradición ordena que nadie puede llevarlo. Es muy aconsejable diferenciar el color del chaqué entre el novio y los testigos y padrino. El chaqué es una prenda que no admite condecoraciones.

 

Esmoquin

El origen del esmoquin data de 1860 cuando Henry Poole & Co lo confeccionó para el entonces Príncipe de Gales, como atuendo para celebraciones informales. Además se dice que la utilizaban los caballeros Británicos para fumar (fumar = smoke, de ahí llamar al atuendo “smoking”) la palabra equivalente en castellano es el esmoquin.

 

En el siglo XX su popularidad creció notablemente pasando de ser una prenda relativamente informal; hasta considerarse como una prenda formal después de la II Guerra Mundial. Su uso siempre ha estado unido a las fiestas más que a los actos puramente formales, de hecho, aún hoy en día se usa solamente por la noche, principalmente en fiestas menos formales; ya que para las más formales se utiliza el Frac.
 

Hoy en día el esmoquin es aconsejable para ir a la Ópera, para asistir al Ballet y conciertos de orquestas sinfónicas. En EEUU su uso es más que aconsejable en las cenas de los clubes sociales, actos de recolección de fondos, puestas de largo o presentaciones en sociedad. Es importante tener en cuenta que el esmoquin en España no es una prenda de ceremonia, aunque en países anglo parlantes no hacen este tipo de distinciones.

 

Es una prenda que no admite condecoraciones. En general es correcto vestir esmoquin en aquellas ocasiones que requieran cierta etiqueta no muy formal, celebradas por la noche.

Hoy en día muchas de las invitaciones a eventos especifican el “Dress Code” lo que resulta muy útil:

  • Si la invitación especifica “Black Tie” debemos acudir con esmoquin
  • Si la invitación señala “Black Tie preferred” nos indica que el esmoquin es adecuado, pero no obligatorio por lo que en caso de no tenerlo se debe utilizar traje oscuro.
  • Si la invitación señala “Black Tie optional” o “Black Tie invited” quiere decir que no es obligatorio el uso de esmoquin, pero es recomendado.

Como anfitrión, siempre es conveniente indicar en las invitaciones la etiqueta requerida para el acto. Como invitado, se deben seguir esas indicaciones como muestra de respeto al que nos invita y al acto en cuestión.

Las prendas básicas que conforman un esmoquin son:

  • Chaqueta: de color negro, azul oscuro, granate o blanco. Variable según el sitio y la época del año. El más utilizado es el negro. Puede ser recto o cruzado, con solapas redondas de gran abertura, en seda o raso brillante. Si la chaqueta es cruzada no se debe vestir fajín. Solo se abrocha el botón superior.
  • Camisa: blanca o de un color marfil muy claro. Ya sea de hilo, lisa o con alguna lorza. Cuello bajo (de pajarita) y puño doble para los gemelos.
  • Pajarita: Negra, de seda y de lazo, aunque también se admiten las hechas. También puede ser azul marino o burdeos en función de la chaqueta que vistamos.
  • Fajín: en seda o raso, a juego con la pajarita. En caso de vestir fajín no se puede llevar chaleco.
  • Pantalón: siempre de igual color que la chaqueta, excepto el de verano o media etiqueta (blanco) que se viste con pantalón negro. De corte clásico, y con una cinta de seda lateral.
  • Calcetines: finos, de seda o hilo y negros.
  • Zapatos: negros, de cordones y de charol. Aunque también se pueden utilizar zapatos de charol negros de corte clásico con hebilla.
  • Chaleco: de seda o del mismo tejido que el esmoquin. Se viste en lugar del fajín.
  • Guantes: blancos o de color hueso o gris. En gamuza o piel.
  • Pañuelo: si se quiere utilizar ha de ser blanco, en hilo o algodón.
  • Tirantes: muy recomendable para mantener el pantalón en su sitio, pero deben permanecer ocultos a la vista. Pueden ser de color blanco o negro o una combinación de ambos. Se diferencian de unos tirantes normales en que las tiras que los unen a los botones del pantalón son de seda.
  • Los botones y los gemelos: suelen ser de material perlado, pero si se dispone de presupuesto se puede optar por una versión más lujosa, como los botones oro y ónice o tipo joya, siempre que no sean llamativos y a juego con el conjunto del atuendo. Botones y gemelos deberían ser similares.
  • La flor: no es obligatoria si hemos optado por un pañuelo, aunque una buena combinación es flor blanca con pañuelo blanco. Solo en bodas, no se usa este elemento en el protocolo oficial.
  • El pañuelo: debe ser de lino o hilo blanco y la parte del pañuelo que sobresale debe quedar paralela a la línea del bolsillo. Debe ser lo más discreto posible.
  • El reloj: no se debe llevar reloj, pero en el caso de llevarlo, de bolsillo.
  • Abrigo: ha de ser clásico en color negro con una bufanda, preferiblemente de seda, blanca.
  • Sombrero y guantes: el sombrero modelo homburg es el adecuado. Los guantes de piel y en color negro.

 

El esmoquin blanco era utilizado por los ingleses afincados en países tropicales en la década de los 30 del siglo XX, y lo hacían porque el color negro no era precisamente el más adecuado debido al calor. Hoy endía la chaqueta blanca solo debería vestirse en verano o primavera, y generalmente en espacios abiertos.

 

 

Frac

El frac es la indumentaria masculina de máxima etiqueta. Se utiliza generalmente por la noche y en lugares cerrados. No es una prenda habitual por lo que lo más adecuado en caso de precisar de su uso es alquilarlo en sastrerías y tiendas especializadas de caballeros.

Por delante llega hasta la cintura, y por detrás tiene dos faldones, separados entre sí y que llegan a la altura de las rodillas por su parte posterior.

Las prendas básicas que componen este vestuario son:

  • Chaqueta: de color negro o azul-negro, en tejido de granito, generalmente. Por delante llega hasta la cintura y por detrás lleva dos faldones caídos. Las solapas en seda, sin brillos, preferiblemente mates.
  • Camisa: blanca, de pechería dura o muy almidonada, cuello subido (de pajarita) y puño de doble ojal para los gemelos. Preferiblemente de hilo. La abotonadura puede ser de perlas o pequeños brillantes en algunos casos.
  • Pajarita: blanca y hecha de lazo en tejido piqué, evitar utilizar las de nudo hecho.
  • Pantalones: negros de corte clásico y lisos del mismo género que la chaqueta. Llevan una cinta lateral de unos 2 cms de ancho, generalmente en raso.
  • Calcetines: negro de hilo o seda
  • Zapatos: negros de corte clásico, preferiblemente de cordones y brillo, tipo charol.
  • Sombrero: de copa, muy reservado a ocasiones excepcionales.
  • Guantes: de color gris claro, blanco o hueso. De gamuza
  • Pañuelo: en el caso de usarlo ha de ser blanco de lino o hilo.

 

El frac admite todas las medallas y condecoraciones. Si se viste banda, habrá de hacerse por encima del chaleco. Si el tiempo lo requiere, con las prendas de etiqueta podemos vestir encima un abierto recto, largo de corte clásico en negro o azul marina y de lana o cachemir. En algunos lugares aún es utilizada la capa en vez del abrigo.

 

El frac se viste en actos académicos, recepciones y cenas de gran gala; aunque está pensado para los actos más formales sólo debe de vestirse si en la invitación lo especifica, de no ser así es más seguro decantarse por un esmoquin.

 

 

 

 

 

 

 

Protocolo social: ¿ De qué hablar en la mesa?

Iniciar una conversación  con alguien a quien conocemos no suele resultar una tarea demasiado difícil. El problema puede surgir cuando tenemos que coincidir con personas que no conocemos y debemos entablar una conversación, pero, ¿sobre qué tema?

La conversación en una reunión social debe centrarse en temas más generales y de interés común para todos. Sin embargo, existen una serie de temas que no deberían sacarse en conversaciones.

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Se debe evitar entrar en polémicas, valoraciones o juicios de valor. Hay que tratar de tener un encuentro tranquilo, cordial y ameno.

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El tema de conversación debe involucrar a todos para que nadie se sienta desplazado o directamente se duerma.

Aquí os dejamos unos cuantos consejos e ideas a tener en cuenta y poder salir airosos de una mesa.

  • No hablar de ti mismo ni tus experiencias.
  • Crear feedback en la conversación. Pon interés y atención en lo que te están contando.
  • Temas tabú. Hay ciertos temas de conversación que no es apropiado abordar en una primera toma de contacto sin tener confianza con los interlocutores. Religión, dinero, política, fútbol, hay hinchas que no toleran que se hable de su equipo… tampoco es recomendable recurrir a los chistes. Los chistes de mal gusto pueden herir la sensibilidad del resto de invitados, y pueden generar tensión en el ambiente.
  • Ponte al día antes del evento. Centra tu conversación en la actualidad que es una fuente inagotable de ideas. Para mantener una conversación cómoda lo mejor es dirigir la charla a un tema neutro y de actualidad. Pero acuérdate, que no sea la política.

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¿También en España “daremos las gracias”? Thanksgiving…¿se celebra en España?

¿La fiesta más popular del país norteamericano se debe popularizar en el resto del Mundo?

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Thanksgiving o Día de Acción de Gracias, aunque es una celebración predominantemente norteamericana (Estados Unidos y Canadá) se está extendiendo a diferentes países y en España también se celebra.

 

Obviamente, la primera razón por la que se lleva esta celebración en nuestro país es porque  hay muchos estadounidenses viviendo en España que celebran su Fiesta Nacional y cada vez más restaurantes y catering ven una opción de negocio en este sentido pero también otros, que sin raíces estadounidenses, empiezan a festejar este día.

 

¿Y si te invitarán a celebrar Thanksgiving en España? Sí, en España.

 

Un grupo de jóvenes españoles celebra el Día de Acción de Gracias.[1] Para ellos es una excusa para reunirse después de acudir a su parroquia cada domingo. Organizan una comida con la idea de pasar juntos un rato agradable  para celebrar y practicar la gratitud hacia el prójimo. Señalan que no es solo una fiesta con carácter religioso sino que también acuden amigos que no son creyentes.

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Fuente fotos:  countryliving

 

“Según la versión oficial”, lo entrecomillamos porque claramente ya había habido asentamientos y relación entre los colonos e indígenas hasta 200 años antes, en el año 1620, llegaron a Plymouth (Massachusetts) colonos con el fin de establecerse en un nuevo territorio. A su llegada, un líder indígena de la zona  ayudó a los peregrinos a cosechar la tierra y a sobrevivir a las inclemencias. Y En 1863 el Gobierno estadounidense declaró oficialmente el último jueves de noviembre día festivo por Acción de Gracias.

 

¿Os parece bien que al igual que Halloween o el Black Friday se exporten este tipo de celebraciones? ¿y qué cada uno pueda celebrar diferentes fiestas de diferentes culturas?

 

 

[1] Buscando información al respecto, encontramos un reportaje del periódico digital Protestante Digital

El lenguaje de los cubiertos

Hoy, en el Blog, queremos volver a los orígenes, orígenes del protocolo, el lenguaje de los cubiertos en la mesa.  Colocar los cubiertos en la mesa es una de las primeras nociones de protocolo y urbanidad que todos aprendemos o deberíamos de aprender. También lo podemos considerar un pequeño arte ya que dependiendo de la posición de estos podemos comunicar una situación u otra: si nos gusta el plato, si por el contrario nos disgusta, si ya hemos terminado o simplemente estamos haciendo una pequeña pausa.

  • Pausa en la comida:

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  • Excelente:

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  • Plato terminado:

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  • Si la comida no ha sido de nuestro gusto hay que colocar el cuchillo y el tenedor en una posición de unos 45 grados, con la hoja del cuchillo atravesando las púas del tenedor.

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Protocolo para el éxito en las comidas de negocios

 

Hoy en día, un almuerzo de negocios tiene un carácter más social sin dejar de lado, claro está, su principal objetivo comercial.

¿Cuáles son las claves para acabarla con éxito?

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Se deberá elegir el restaurante teniendo en cuenta a tus invitados o interlocutores. Un restaurante de carácter más ejecutivo, que siga las nuevas tendencias o que su menú se base en una cocina tradicional.

Siempre se optará por restaurantes donde la discreción sea una de sus máximas, desde el establecimiento hasta los trabajadores.

El menú

Se escogerá un menú corto y sencillo. Sin nada de alcohol y mejor sin opción de postre, pasar directamente al café. Es una comida de trabajo y después hay que volver a la oficina.

La duración

Desde el punto de vista del protocolo los tiempos se han acortado. No se espera a la sobremesa para cerrar la negociación si no que los temas se tratan durante el transcurso de la comida, por eso la duración del encuentro es más corta, en torno a una hora y media o dos horas.

El protocolo social

Se deberá ser siempre puntual.

Se comenzará hablando de algo trivial para tener un primer contacto y seguidamente se pasará a abordar el tema de la reunión.

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La cuenta, ¿quién paga?

Dependerá siempre de qué tipo de reunión sea y con quién es. Lo más común es que pague siempre el anfitrión, aunque si es una reunión de colaboradores, por ejemplo, es común pagar a medias. Eso sí, se deberá ser siempre discreto en este momento y no discutir para ver quién pagará.